Un ex empleado trae por el camino de la amargura a Pantoja
Written by Isa on Noviembre 10, 2007Isabel Pantoja se encuentra de sopetón con la posibilidad de revivir momentos judiciales que creía ya superados. Un posible enfrentamiento legal que, de nuevo, está relacionado con unas supuestas deudas que la tonadillera habría contraído hace años y que ahora salen a la luz. Débitos con los que podría estar relacionado también Julián Muñoz.
El protagonista de la denuncia contra la tonadillera y el ex alcalde de Marbella, Cachuli, es Francisco Javier Rodríguez, ex chófer de la artista. La acusación de este empleado se basa en el supuesto fraude del que ha sido objeto por parte de la ex pareja; a la que atribuye también el delito de haberse enriquecido a su costa.
El ex empleado mantiene que fue contratado a mediados de 2005 por Julián Muñoz para ocuparse del mantenimiento de la finca La Cantora, de la que es propietaria Isabel Pantoja. Poco después, sumó a sus ocupaciones la de convertirse en chófer de la cantante.
Una función por la que, supuestamente, habrían quedado en pagarle con, llamémosle así, extras. Según Javier Rodríguez, nunca percibió el dinero que estaba estipulado. Algo que tendrá muy difícil de demostrar si se llega a juicio, ya que al ser un añadido a su sueldo habitual, no estaría estipulado en ningún contrato ni recibo.
El ex chófer asevera también que por desempeñar su puesto como conductor ha contraído numerosas deudas con hoteles y empresas de alquiler de coches de lujo. A los que habría requerido sus servicios para desempeñar su trabajo de llevar de un sitio a otro a la cantante. Unas empresas que le reclaman un dinero que él no puede devolver ya que, supuestamente, nunca cobró.
Y para saldar con las compañías que le acosan judicialmente, piensa hacer lo propio con Isabel y Julián. Y el que no estén relacionados sentimentalmente, no les librará de ir juntitos a declarar.
Un nuevo bache
De confirmarse la denuncia y el juicio, Isabel se encuentra con un nuevo traspiés en su vida. De juicio en juicio y sin levantar cabeza. Una tormentosa situación a la que no ayudan mucho, precisamente, su hijo Kiko Rivera y la novia de éste, Tamara.
Las nuevas imágenes de la chica enseñando sus retocados atributos femeninos y comentando lo que le ha costado pagarlos no han dejado buen sabor de boca a la cantante. Que, según confiesan algunos íntimos, cada vez se encierra más en sí misma, llegando incluso a costarle salir de casa. Ya no devuelve las llamadas y ha caído en un desidia que no es propia de Isabel.
Menos mal que su hijo se ha puesto a trabajar. Kiko Rivera madruga (si se le puede llamar así a levantarse a las siete de la mañana) para ir a la agencia en la que se encuentra haciendo prácticas a media jornada. Un paso más, orientado a hacer algo útil con su vida.

