Tesi y paquirrin

Written by Isa on Abril 7, 2008

Kiko Rivera ha encontrado la horma de su zapato en Tesi. Y es que a la rubia le va la fiesta tanto como a su novio. Juntos forman un pareja muy bien avenida que no tiene inconveniente alguno en prodigarse arrumacos en público.

Quienes conocen al hijo de Isabel Pantoja aseguran que está coladito por su chica. De hecho, Kiko se afana estos días en preparar una sorpresa para ella. La misma consistirá en un viaje romántico a un destino todavía por determinar. Todo depende de la cantidad de dinero que el joven reciba por algunos de los últimos trabajos realizados. El más reciente ha consistido en prestar su imagen a una firma de muebles.

Un chico muy romántico

En nada la silueta de Kiko llegará a los españolitos vía fotografías, vallas y anuncios publicitarios. Dicen que el niño de Isabel se comportó con auténtica profesionalidad durante las sesiones de grabación promocionales y que estuvo muy cercano con todo el equipo. Tampoco es de extrañar, pues quienes le frecuentan aseguran que es encantador y muy simpático.

Lo cierto es que Francisco Rivera Pantoja tiene por costumbre invitar a sus novias a pasar románticos fines de semana. A Sarai la llevó a Paris. Por cierto, que la joven todavía guarda relación con la tonadillera, quien suele felicitarle las navidades y demás fiestas de guardar.

Isabel palideció

Peor suerte que Sarai corrió Tamara. La madrileña tuvo que conformarse con un fin de semana en Cantora que a punto estuvo de acabar como el rosario de la Aurora. Eran los días en que el pasado de la joven había salido a escena y eso no hizo ninguna gracia a niña Isabel, quien prefería no dirigirle la palabra.

Una mañana, Tamara se dirigió a la piscina de la finca que comprara Paquirri para tomar el sol en top less. Por allí andaba la tonadillera jugando con Chabelita. Dicen que Pantoja palideció al ver a su nuera de esa guisa. Acto seguido, se levantó para entrar con paso rápido en la casa y hablar con su hijo.

Dios y ayuda le costó a Kiko despertarse, pues aunque el reloj ya pasaba del mediodía, él todavía dormía placidamente. Sin embargo, la ira materna le arrebató de un profundo sueño.

Riñendo a Tamara

Una Isabel muy enfadada recriminó a su retoño que Tamara observara comportamiento semejante en su casa. La tonadillera se hacía cruces de cómo la joven podía mostrarse a pecho descubierto sin importarle que la vieran los empleados que allí trabajan. Según dicen, un número elevado, pues la finca es muy amplia.

A Kiko no le quedó más remedio que ir a la piscina y pedirle a su chica que se tapara. A ella no le hizo ninguna gracia, pero acató la orden. Eso sí, en privado mostró su descontento y los entonces tortolitos protagonizaron una fuerte discusión.

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